syria

Salud atravesada por sus determinantes sociales

En muchas situaciones los cambios siempre han representado hechos que afectan de distintas maneras gran parte de las poblaciones. Pero existen también ciertas herramientas que pueden hacer favorable las acciones para enfrentar las pérdidas durante dichos cambios Se suele pensar que la cultura también ejerce su influencia sobre las respuestas de las personas a sus situaciones de estrés. En el presente texto se abordarán temáticas relacionadas con los determinantes sociales de la salud, los cuales son los responsables proteger, brindar recursos y respaldar los derechos de cada ciudadano en cualquier comunidad del mundo cuando se encuentre en situación desventaja con relación a la mayoría de la población.

Lo primero que se retoma es la concepción de los determinantes sociales de la salud, que según (Czyzewski, 2011), son aquellas causas ambientales de mala salud que afectan a la población, evidenciados en la susceptibilidad de las personas para desarrollar enfermedades, como un producto de particulares ambientes físicos y socio-económicos. De esto se puede inferir que estos determinantes son esenciales para definir el bienestar, equilibrio y ajuste político a las necesidades de las poblaciones; ya que cada comisión al servicio de dicho sistema, debe garantizar la equidad y promoción de condiciones de vida saludables.

Es necesario tomar en cuenta que el manejo de la equidad en dichos sistemas tiene unas particularidades, las cuales deben estar contenidas en las políticas que regulan y promueven el bienestar de las comunidades. En un estudio desarrollado por los investigadores (Marmot & Wilkinson, 2005), ilustraron el impacto de los grupos étnicos al presentar inequidades en la salud, gracias a la manera como son interpretados los datos, basándose solo en las diferencias económicas y sociales de las poblaciones. La segregación y la exclusión en algunos territorios son menos comunes que en otros, debido al porcentaje de integración entre los nativos y las personas de otras regiones geográficas que emigran hacia dichos lugares.

Considerando que los determinantes de la salud y su aplicabilidad, deberían depender de las necesidades de las del sistema cultural. En el caso de algunas comunidades aborígenes, por ejemplo definen la buena salud, como el balance proveniente de la conexión de los sistemas cuerpo-mente-emociones-espíritu-sin separación entre sí y como dinámicas humanas asociadas con el bienestar. Pese a ello, aunque la cosmovisión de la salud y enfermedad, plantean de dicha manera en su sistema; este no tiene la misma validez que la percepción occidental, por ello aún no son tomados en cuenta sus conocimientos y manejo de la salud.

De acuerdo con un reporte de (Royal Commission on Aboriginal Peoples; Dussault, 1996), si el gobierno federal de Canadá, pretende comprender y llevar a cabo las reformas para mejorar el sistema de salud y curación de las comunidades aborígenes.

Además deberá tener en cuenta que en la mayoría de sus sistemas de curación depende de: su nivel de autonomía, su enfoque holístico en lo personal y social, la mejora a los servicios de atención basados en las prioridades culturales y dinámicas de significación de la “enfermedad”, llevando al sistema de salud aborigen a un estado equitativo.

En concordancia con lo anterior, actualmente los elementos que determinan la salud y enfermedad están derivados de las condiciones de vida, los lugares en los que se labora, si se habita en lugares remotos o urbanos, tipos de trabajos, educación o cantidad de ingresos económicos según (Moral, Gascón, & Abad, 2014). Los factores económicos asociados al estatus de los empleos, deben ser tenidos en cuenta para mejorar las condiciones de pobreza de las comunidades (Walker, McLean, Dison, & Peppin-Vaughan, 2009). Sin embargo se cae en estereotipos o prejuicios sociales al clasificar un enfermo o una persona «saludable» de acuerdo con aspectos materiales y no de identidad.

Los investigadores (Moral et al., 2014) plantearon además que algunos cambios fueron realizados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), a la concepción de salud. Ellos significa que se ha tratado de incluir un derecho humano universal, refiriendo que el alcance del nivel de salud, debe presentarse sin diferencia de raza, ideología política, condiciones económicas, sociales o religiosa. Lo cual de todos modos muestra los derechos humanos en una posición teórica e idealista y no para lo que realmente son. La forma errónea de interpretar y validar las condiciones que determinan si una persona y su comunidad son «saludables», han sido forzadas a utilizar mecanismos de exclusión social para subyugar más a unos que otros históricamente en desventaja.

La omisión nombrada en el anterior párrafo, ocurre con los desastres naturales, ya que también hacen parte de la realidad de las comunidades, los traumas que causan sobre los individuos o comunidades que lo han vivenciado y la significación de los eventos para los mismos en ocasiones son irreversibles. De acuerdo con el autor (O. Labra), los impactos de los desastres naturales en la salud, tiene consecuencias biopsicosociales, que incluyen factores de vulnerabilidad en cuanto a la edad de las víctimas, desigualdades sociales, influencia de la cultura y actividades de socialización. No obstante, dos componentes tales como los ingresos económicos y el nivel de educación, son los aspectos más resaltado para medir el estado de salud después de un desastre natural; afectando la manera en que las personas vivencian la experiencia y por lo tanto su tratamiento debe variar.

Por otro lado los investigadores (Ó. Labra & Maltais, 2013), descubrieron que el proceso de asistencia en los servicios de salud a pacientes con VIH- SIDA y los profesionales que los atienden, se han dado cuenta de la necesidad de posponer algunos tratamientos basados en la utilización de equipos biomédicos por intervenir al paciente desde un proceso mucho más humano. En este último estudio se puede notar una nueva manera de asumir la concepción de enfermedad orientada hacia las necesidades de la población más que en la teoría de los determinantes sociales de la salud de los individuos.

 

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Medida de los impactos psicosocial debido a los cambios ambientales

Las profesiones que se han preocupado por el estudio de los seres humanos en cualquiera de sus ámbitos de desarrollo; juegan un papel importante para la solución de las necesidades que se presenten en cada población. Es por ello que deben existir herramientas que permitan la estandarización y evaluación del nivel de adaptación de las poblaciones a las condiciones ambientales. El siguiente texto tiene como propósito, sustentar la importancia de medir el nivel de impacto, en la calidad de vida de las comunidades o individuos. A través de instrumentos que proporcionen con objetividad y precisión, los indicadores que requiere cada caso.

Para comenzar, se debe tener en cuenta que según (Schneider, Castillo-Salgado, Bacallao et al., 2002), podrían existir ventajas y desventajas al seleccionar cualquier instrumento de medición de las desigualdades en el sector de la salud; esto debido a las variables que incluyen o no, cada tipos de indicadores. La clasificación en los servicios de salud es una manera de analizar las desigualdades en salud, representada por las encuestas que incluyen conceptos como necesidad, acceso, eficacia, efectividad y otros que necesitan una metodología compleja. Y otra forma de análisis, es la situación de salud, representado por los indicadores de morbilidad y mortalidad. Los estudios de medición de las desigualdades se catalogan como factores de tiempo, ellos trabajan con datos individuales y los factores del nivel de anclaje, que relacionan el anterior con los datos ecológicos. Se puede inferir, que es un desafío para los profesionales del sector salud, determinar la calidad de vida de los grupos humanos, ya que provienen de diferentes culturas y además deben pensar en la manera en que pueden evaluar las necesidades de cada población con instrumentos que permitan mejorar las condiciones de desigualdad en la salud.

Un ejemplo de ello son los planteamientos realizado por los autores (Mushquash et Bova, 2007), en los cales describieron la importancia de desarrollar instrumentos de medición confiables, basados en las características de las comunidades a nivel cultural; puesto que diversos aspectos de lo individual están atravesados por las particularidades del medio en el que el sujeto se desenvuelven. En el caso de la valoración de las habilidades cognitivas de las personas, que pertenecen a comunidades aborígenes, es un domino que se debe fortalecer, en cuanto al enfoque metodológico de valoración y pertinencia de aplicación, ya que por su cosmovisión de vida, requieren test estandarizados que no atenten en contra de sus necesidades culturales y que garanticen una interpretación adecuada de sus significados.

A pesar del desalentador escenario para las comunidades aborígenes en términos de la valoración y estandarización de sus necesidades, basadas en la construcción de instrumentos e indicadores que puedan equivaler a su cosmovisión del mundo. Existen países que se comienzan a preocupar por mejora dicha situación. Como sucede en Quebec- Canadá, quienes en su búsqueda de la igualdad, con la administración del Ministerio de Sanidad y Servicios Sociales (DSSS), responsable de la acción del componente de salud para el establecimiento de elementos que sirven para prevenir y mitigar los efectos del cambio climático en la salud., permitieron realizar un estudio que construyó un directorio de instrumentos que consideran una fuente de indicadores apropiados para evaluar los impactos psicosociales provocados por el cambio climático. Este fue desarrollado por los autores (Boyer et Julie, 2011); los cuales reportaron la identificación de 11 dimensiones psicosociales pertinentes para valorar dichos impactos y 52 instrumentos francófonos de medición de los mismos. Los cuales no son suficientes para disminuir las preocupaciones del sector de la salud pública. Sin embargo también argumentaron que el desequilibrio psicosocial afecta de manera directa o indirecta la calidad de vida de la comunidad Quebequense. Dicha publicación confirma la existencia de impactos, pero también proporciona herramientas para tomar como referencia, en la búsqueda de material que se adapte a las necesidades de la población en la provincia de Quebec u otros lugares del mundo.

Según (Velarde-Jurado et Avila-Figueroa, 2002) para medir de manera objetiva la calidad de vida, se debe evaluar el instrumento desde su funcionalidad, objetivos, preguntas, contenidos, formas de respuestas, sentido biológico, validez y factibilidad. Además ellos se encuentran subdivididos en genéricos, los cuales tienen como finalidad describir y comparar poblaciones; y los específicos se utilizan para hacer discriminación y predicción tales como ensayos clínicos. No obstante, si se pretende aplicar los instrumentos de evaluación existentes, se debe tener en cuenta los idiomas y hacer la validación correspondiente los contextos sociales, para evitar interpretaciones erróneas de los dominios a evaluar.

Aunque aún continúan las desigualdades en el sector salud, para la medición de los impactos de la calidad de vida de algunas comunidades. Se han dado algunos pasos hacia adelante en este campo, y ello ha permitido ampliar la visión, con respecto a la importancia de respetar la diversidad cultural. Es así como se concluye, que cabe la posibilidad de seleccionar y crear instrumentos de evaluación, acordes con las necesidades y particularidades de cada comunidad, porque la perspectiva de prevenir impactos negativos sobre la calidad de vida, es un reto que depende de la planeación ajustada los contextos e indicadores evaluados como fue remarcado en repetidas ocasiones por los investigadores nombrados en el presente ensayo.

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Velarde-Jurado, E. et Avila-Figueroa, C. (2002). Consideraciones metodológicas para evaluar la calidad de vida. Salud pública de México, 44 (5), 448-463.

 

mural native

Estres aborigen: una cuestión de cambios en su historia

Justificar la importancia de determinar el nivel de estrés de las comunidades indígenas, relacionados con elementos de la historia y saber aborigenes. Es una manera de determinar de donde subyacen las necesidades e impactos de las comunidades aborígenes en la actualidad.

Estudiando algunos factores críticos que aquejan, los estilos de vida de varias comunidades aborígenes en la actualidad. Se detectó una cantidad considerable de preocupaciones, abordadas desde las siguientes dimensiones: antecedentes culturales y saber autóctono en términos de salud según diferentes fuentes de información.

ANTECEDENTES CULTURALES

Según (Dupont, 1993), a la llegada de los conquistadores al Este de Canadá, dicho lugar estuvo ocupado por habitantes nómadas, pueblos originarios distribuidos entre Quebec y otras provincias. Los cuales hablaban diferentes dialectos de la familia Algonquin, tales como los Micmacs, Malécites, Abénakes, Naskapis, Montagnais, Algonqin, Crees y Attikameks. Por otro lado los Béothuks de la misma familia, quienes en el siglo XIX desaparecieron por las guerrás étnicas y epidemias. Las naciones Algonquin vivían de la pesca y la caza, se caracterizaban por construir canoas y casa con “écorce de Bouleau”. Su alimentación preferida eran frutos salvajes, carne de Caribú, de oriñal y de venado. En cuanto al vestuario los hombres utilizaban camisas larga hasta las piernas, pantalones y mocassins en piel de alce y caribú. Durante el invierno usaban guantes sin separación de los dedos gorros con pelos de animales. Por su tendencia a la vida nómada, buscaban lugares cercanos a los ríos, lagos o bosques, para poder pescar o cazar, dependiendo de la estación; y así combinaban los materiales para construir sus carpas de estadía temporal, etc.

Sin embargo varias investigaciones científicas nos muestran, que después de la colonización, la mayoría de las prácticas tradicionales de vida, comenzaron a ser modificadas o desechadas, por las condiciones que amenazaban la supervivencia de dichas comunidades. Es a partir de ahí se observa el interés profundo de las comunidades aborígenes, por el empoderamiento de sus territorios. Además el fuerte sentimiento de atadura a la tierra incrementó hasta tal punto, que comenzó a ir más allá de apropiarse de la misma; algo que les desconectó de sus ancestros, quienes practicaban la vida nómada. A pesar de la sustitución por el sedentarismo, los investigadores (Willox, Stephenson, Allen, Bourque, Drossos, Elgaroy, et al., 2015), encontraron que las personas aborígenes, experimentan con relación a la tierra, un sentido de arraigo a su identidad, bienestar, estilos de vida, historias, emociones-espiritualidad, conexión emergente de la tierra donde viven.

A través del tiempo, los diferentes dialectos y costumbres, han reafirmado que cada comunidad autóctona, tiene sus propias características, lo que las hace disímiles. Pero en algunos lugares se ha desintegrado u obstaculizado el fortalecimiento de las identidades en dichos grupos étnicos. Esta interrupción con respecto al sentimiento de desarraigo que en la actualidad deben experimentar algunas personas, cuando desconocen sus raíces, es uno de los talantes que preocupa a las comunidades aborígenes.

El hecho de que sus futuras generaciones tendrían o no, los suficientes recursos para dar continuidad a su “identidad cultural” término acuñado por (Berry, 1999), la continuidad de sus creencias y conocimientos es explicada por el mismo autor, con el “auto-concepto” definido por los conocimientos que alguien tiene de sí mismo, a partir del sistema de creencias y conocimientos alrededor de una cultura. En consecuencia, añadió que la “identidad cultural” debe estar determinada en el contexto aborigen, desde: percepción y creencia sobre ser, sentido de pertenencia a una comunidad, nivel de autoestima con respecto a ser y el grado de mantenimiento de la identidad aborigen.

Analizando desde el punto de vista histórico, lo que podría simbolizar para las comunidades aborígenes, desplazarse continuamente por cualquier territorio como ha sido señalado en varios textos. Explicado por (King, Smith, & Gracey, 2009) como un “trauma colectivo” que interrumpió la vida de las familias y las comunidades; por los abusos físicos y sexual, pérdida de conocimientos indígenas, dialectos tradiciones entre otras cosas que has sido tomadas como una devaluación de la identidad de los indígenas. Varias investigaciones la anteriormente nombrada, han descubierto que la angustia, ansiedad, depresión, abuso de sustancia y suicidios, atravesadas por las comunidades desde diferentes épocas de su historia hasta el presente, perturbaran sus estilos de vida mientras no sean tomados en cuenta los impactos acumulativos que los cambios ambientales continúan amenazando la conservación de su identidad.

En la actualidad, se notarán que es desproporcional la afectación en sus estilos de vida a nivel comunitario e individual. Según (Lepage, Alcindor, & Jordon, 2009), ocurrió en 1534 que Jacques Cartier atravesó Gaspé, tomándolo como posesión del Rey de Francia. En complemento (Richmond & Ross, 2009), quienes en su artículo de investigación describen que los aborígenes, conciben la tierra como un componente fundamental para la salud y bienestar de sus sociedades; dado que la perdida de la misma puede causar estrés cultural al interior de las mismas.

Supongo al igual que otros autores, se debería profundizar en las experiencias de desposesión cultural, territorial, e inequidad, enfrentadas en repetidas situaciones por dichas comunidades. En especial para comprar los impactos que individual y de género están afectando a los descendientes de diferentes comunidades aborígenes. Como prueba el autor (Berry, 1999), describiendo la manera en que los impactos, en la historia de los indígenas canadienses, han deteriorado la capacidad de sus individuos para autoreconocerse (miedo a la discriminación o segregación) como parte de las comunidades aborígenes.

En este mismo sentido los autores (Lemelin et al., 2010), en su investigación con la comunidad Cree de Weenusk, describieron que desde las negociaciones con la Compañía Bahía de Hudson, La misión de la iglesia Católica-Romana y los diferentes tratados, provocaron en las familias Cree, la urgencia del sedentarismo, e incremento de su dependencia al trabajo en manufactura. Puesto que abandonaron el comercializando pieles de animales y dinámicas familiares, para aprender a vivir como los colonizadores amenazando su identidad cultural.

En adición, la investigadora (Czyzewski, 2011) cita el sistema de colegios residenciales como algo que interfirió en la continuación de la cultura, acceso a la economía tradicional; sesgo en la actualidad los determinantes de la salud, basados en las creencias y carencias de las comunidades aborígenes. En el mismo sentido (Angell & Parkins, 2011) identificaron dos fases de la investigación, desde la década de 1970 dedicadas a estudiar a las comunidades aborígenes. La fase de impactos en la comunidad (1970 y mediados de 1990), una política cultural de asimilación, una sociología de perturbación, y una antropología de la aculturación; y la fase de la continuidad de la comunidad (mediados de 1990 hasta el presente), sostenidas por el poder político, participativo de evaluación del impacto social y la influencia de la ecología cultural.

SABER AUTÓCTONO.

Adentrándome en las cuestiones del Conocimientos Ecológico Tradicional de las comunidades aborígenes, encontré por ejemplo que (Dupont, 1993), que los Abénakis de la nación Algonquin explotaban el sebo del Érable y pescaban durante la primavera. En el verano cultivaban tabaco, legumbres, papas, maíz y algunos frutos. Al final de la sesión tenían recolectadas también plantas medicinales, nueces y castañas. En otoño cazaban aves acuáticas, alces y ciervos. La comunidad mostraba entusiasmo por los mitos y creencias legendarias a cerca de la creación del mundo. Transmitidas de generación en generación de manera oral. Los Chamanes representan el conocimiento en el arte de las guerras y seleccionaban los territorios para la caza. Cuando se reúnen en las ceremonias fúnebres o matrimonios, danzan para dar animación a los personajes principales de la celebración; con la danza del Cuchillo, Pipe o el Águila.

Introducir esta parte comparando lo que cuentan los libros de historia a cerca de la vida de los aborígenes, con las publicaciones científicas a cerca de lo que viven hoy día los aborígenes. Es un proceso que nos obliga a comprender la asimilación cultural de occidente experienciada por las comunidades. como fue descrito por (Richmond & Ross, 2009), cuando asocia la “visión panóptica” que hace sentir presionados a los aborígenes, viviendo “depresión aborigen”. Se asocia con angustias, depresiones, ansiedades y otro tipo de malestares que se reflejan en las problemáticas individuales y sociales de los indígenas en la actualidad. Pocas comunidades Hoy, continúan empleando en su totalidad las actividades tradicionales; puesto que la forzosa historia de hacerles encajar en la sociedad occidental ha interrumpido el desarrollo y mantenimiento libre de sus civilizaciones en concordancia con sus creencias.

El “significado” de la “enfermedad” en los estilos de vida de las culturas, en una investigación que tuvo como objetivo describir el proceso de salud-enfermedad para pacientes que sufrían de Tuberculosis, (Muñoz Sánchez & Rubiano Mesa, 2011), según los portadores, algunos factores de riesgo que invadían su tentadora idea de abandonar el tratamiento, remitían a miedo al dolor, el rechazo, la culpa, contagiar a sus familiares o amigos. Remitiéndome a la idea de que los mitos sobre la enfermedad, sesgan la mirada frente a las posibilidades de concebir dicha enfermedad de otra manera y esto es causado por los “significados culturales” incluidos “el estigma social, la connotación histórica de lo que implica estar enfermo”

En cuanto a la legitimidad de los aborígenes canadienses, el autor (Salée, 2006), señala que a pesar de la preocupación del estado por mejorar el curso de los derechos de las comunidades aborígenes, aún el abordaje de las nociones que determinan el bienestar, no proclaman la visión holística de los aborígenes. Semblante que disminuye la credibilidad y confianza de las comunidades sobre el mejoramiento de la condición de sus derechos planteados por el estado. En mi concepto la universalización de los derechos es uno de los impactos que afectan la conservación de la identidad de las comunidades aborígenes, ya que es una manera de negar la existencia de sus estrategias tradicionales, para ejercer un orden social en las reglas ancestrales de comportamiento.

En general yo pensaría que la apertura a nuevas maneras de interceder por mejorar el estado de salud física y mental de un ser humano puede ser mediatizado por cualquier figura que represente, con el mismo rigor en una serie de conocimientos otorgados por su sociedad. Así como en el mundo occidental existen los médicos, psicólogos, enfermeros, entre otros profesionales al servicio de la salud y enfermedad. Según (Díaz Mujica, Pérez Villalobos, Gonzalez Parra, & Simon, 2004) en Chile, definen que el Machi y la Machi personifican para la comunidad mapuche, las figuras de experticia con relación a la salud y enfermedad de la Medicina indígena. Para lograr la curación la Machi y el Machi, tienen diferentes funciones para proteger, interceder, propiciar, combatir las enfermedades y regular el nivel de bienestar en las comunidades con ceremonias y rituales. Es decir, los conocimientos podrían variar entre las prácticas, pero tienen la misma intensión “curar”. No obstante, se debe reconocer que las condiciones ambientales influyen sobre la experiencia con el tratamiento de ahí, la propuesta de algunos autores como (Wilson, 2003) por demarcar la necesidad de incluir los paisajes terapéuticos (Therapeutic Landscapes) en centros hospitalarios para mejorar el estado de salud de personas de las comunidades aborígenes; al acondicionar los espacio para permitir el contacto con la naturaleza indispensable en la concepción de salud de las mismas.

Como consecuencias acumulativas de la universalización de las políticas aborígenes los investigadores (Willox, Stephenson, Allen, Bourque, Drossos, Elgarøy, et al., 2015) indican que la salud mental de los indígenas, se ha convertido en una fuente de potencial estudio, en especial con relación al cambio climático y explotación de recursos naturales. Pienso que esta es una necesidad que no sólo limita las actividades de los aborígenes en Canadá, sino también las de otros países; restringiendo las posibilidades de que los indígenas puedan acceder a servicios de salud, educación entre otros beneficios; acordes con sus requerimientos culturales (entran en juego la efectividad de los tratamientos que se les brinda y su capacidad de resiliencia). En México por ejemplo (Zaragoza Contreras, 2010) argumenta que en las reformas de 1992 al artículo 4° de la constitución política de los Estados Unidos Mexicanos, los vocablos que definen cultura, identidad, indígena y etnicidad, requieren de adherencia teórica al contexto de las comunidades indígenas, dado que falta identificación de dichos grupos étnicos con su realidad. Situación que asumo problemática, por la generalización de la cosmovisión de las comunidades indígenas; con las no indígenas, las cuales ponen en desventaja a los indígenas en su bienestar y calidad de vida.

Por otra parte algo importante a resaltar en términos de cultura e identidad. Son los “significados” los cuales con el conocimiento tradicional y las prácticas culturales, expresan las nociones empíricas de las comunidades y conformación de la identidad. Ha sido abordada desde dos definiciones planteadas en una investigación sobre medicina indígena y salud mental, por el autor (Samudio, 2006) tales como la bio-medicina occidental “el saber del médico es un saber sobre la enfermedad, no sobre el hombre , que no interesa al médico sino como terreno en el que evoluciona la enfermedad” consultada por personas principalmente no aborígenes. Versus la medicina indígena “aquella medicina que desarrolla concepciones, procesos y prácticas curativas autóctonas del continente americano y que milenariamente son practicadas por los pueblos indígenas americanos” Concurrida en su mayoría por las personas aborígenes.

En la misma línea cabe nombrar que la medicina indígena no tiene reconocimiento en las prácticas de la salud, lo que por ende, impacta a las comunidades aborígenes. Con referencia al tema los investigadores (Richmond & Ross, 2009) afirmaron que las políticas de salud y programas en Canadá, están obligados a reconocer, en los determinantes de la salud que, para las comunidades indígenas se deberían incluir aspectos como: reconexión con la tierra, sus recursos y ambientes tradicionales, validando su saber ancestral.

Pese a ello, en las definiciones señaladas, puedo comprender que existen diferencias significativas, entre los conceptos en términos de las herramientas conceptuales que se utilizan para medir sus objetivos, así como también, en los sujetos a intervenir.

También se observa la manera como algunas comunidades en su sabiduría, delimitan las enfermedades que pueden ser intervenidas por los médicos occidentales y cuáles pueden ser por los médicos indígenas como lo citaron los autores (Díaz Mujica et al., 2004) planteando que algunas comunidades actualmente observan la medicina indígena y la medicina occidental como un complemento. Puesto que, ante las enfermedades mágico-religiosas acuden a los agentes de salud de la medicina indígena y para otros tipos a los bio-médicos. Sin embargo de acuerdo con la opinión de algunos agentes de la salud Mapuche dentro del mismo estudio, explicaban que era un riesgo para la salud de las personas de sus comunidades, asistir al mismo tiempo a procesos de tratamientos con la medicina occidentales y la indígena.

Según (Cardona Arias & Rivera Palomino, 2012) las enfermedades foráneas, tales como diabetes, hipertensión arterial y dislipidemias; afectan la salud de los pueblos indígenas en Colombia, debido a que los médicos no tienen el conocimiento de las normas en las creencias de las poblaciones indígenas. Lo anterior impediría a los profesionales de la medicina occidental, dar una atención terapéutica acorde con los patrones de diversidad y sin que desde los sectores oficiales se homogenice a las comunidades. Este punto, es una de las problemáticas a indagar con el presente estudio; en las diferentes comunidades que se encuestarán, sería interesante saber cuál es su experiencia individual de los impactos con relación al ambiente cambiante. Ya que si se reconoce desde la colonización, la existencia de diferentes dialectos y costumbres al interior de cada una de las comunidades, entonces también se esperaría que no se diera la tendencia a generalizar y universalizar sus derechos y deberes con respecto a sus dinámicas de socialización.

Es por ello que la salud y las estrategias de confrontación de las enfermedades, son inherentes a los seres humanos y por lo tanto condicionan las intervenciones durante los procesos debido a las experiencias en la concepción de la enfermedad. Pese a esto en la literatura se cuestiona, que en algunas comunidades se prohíba el consumo de ciertos nutrientes necesarios para la supervivencia por su cosmovisión del mundo. Como en el caso del sistema observado en la medicina popular, la cual trata de incluir aspectos culturales en los sistemas de salud.(Langdon & Wiik, 2010) Sugieren tomar en cuenta: el sistema social de salud, refiriéndose a la atención en salud basada en prácticas culturalmente aceptadas, incluyendo brujos, pastores, curanderos, curas, hechiceros, profesionales, instituciones, jerarquías de poder; que administren como en la actualidad los servicios en el sistema de salud. En consecuencia, pensaríamos en el sistema cultural de salud constituido por los pensamientos, cogniciones, percepciones encargadas de explicar las enfermedades que la biomédica no puede atender, a diferencia de la etnomedicina en el contexto aborigen. Cité lo anterior para indicar que la salud y la enfermedad, deberían ser no sólo estudiadas desde las experiencias académicas puesto que dichos conceptos están determinados indirectamente por las prácticas culturales de las comunidades.

Con relación al impacto que occidente ha generado sobre sus creencias revelaban que los juicios morales lanzados por algunos profesionales del área de la salud occidental, sobre sus prácticas de sanación aplicadas por los Machis en Chile, constituían parte en el alejamiento de personas de la comunidad de las tradiciones y su estilo de vida. Negativamente afecta la salud de los Pehuenches (gentilicio de los Mapuches), ser colonizados porque se exponen a las enfermedades que son propias de sus contextos como fue citado por los mismos “cada medio y contexto, son los que proporcionan la cura”. Cuando se presentan entre los de la comunidad enfermedades mágico-religiosas acuden a los agentes de salud Mapuche. Una brecha a favor de los profesionales de la salud occidental que puede ayudar a la compresión de emociones e ideas de las comunidades mapuche y una mirada que amplía el panorama de los determinantes de la salud.

Concluyendo el hecho de que las comunidades difieran entre el tipo de dilemas les impactan de manera negativa o positiva; se tendrán en cuenta para analizar los resultados de las escalas que se aplicarán en este estudio; puesto que lo anterior me proporciona material útil en el momento de diagnosticar o intervenir los individuos de cada una de las comunidades, procurando por la adaptación a su concepción de la salud y cosmovisión cultural; como parte de mis principios éticos a nivel científico. Como fue determinado por el autor (Cardona Arias & Rivera Palomino, 2012) cuando desarrolló un estudio en que describió el proceso de salud- enfermedad para los indígenas Embera-chamí en Colombia, es constituida en la armonía de las dimensiones: física-biológica, psíquico mental, espiritual, social y ambiental.

Obteniendo con claridad el nivel de participación, de las comunidades indígenas sobre la construcción de sus derechos y deberes. pienso que cada comunidad tiene un legado, ellos mismos le dan el “significado” a enfermarse, cuidarse, morirse, tipos de roles, actores sociales, ser saludable o no, tipos de higiene, jerarquización en sus relaciones, etc. Se debe reconocer que el saber de los autóctonos, es un manera de hacer culto a la diversidad y por ende valorar el sentido de conservar la tradición cultural.

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Zaragoza Contreras, L. G. (2010). Cultura, identidad y etnicidad, aproximaciones al entorno multicultural: rompiendo costumbres y paradigmas cotidianos. Cuicuilco, 17(48), 149-164.

 

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Rol de los cuidadores primarios

CUIDADORES

Algunos aportes investigativos, para destacar la función y psicopatologias asociadas a los cuidadores de pacientes con enfermedades crónicas y/o terminales.

El autor Párraga (2005)[1], en su articulo “Y quien cuida a los cuidadores”, define que existe una diferencia entre los cuidados del personal hospitalario y las personas cercanas a los pacientes. Además, argumenta la grave confusión que se presenta para referirse al término “asistencia”, el cuales se encuentra asociado a un cuidador, y cumple roles relativos al servicio. Sin embargo realmente el personal que hace asistencia a sus pacientes; tiene como sentido el acto o efecto de mejorar la vida del paciente limitándose a curar enfermedades, calmar dolores a través de procedimientos especializados. Mientras que los cuidadores tiene como fin acompañar, tolerar, ser compasivos, proteger y atender al otro de manera ilimitada y sin reparo las incomodidades que le hace padecer el enfermo.

Otra autora Isla (2000)[2], define cuidador a alguien encargado de responsabilizarse de los aspectos físicos y emocionales que implican para un paciente crónico. Esta persona por lo general debe: permanecer atenta a las demandas del paciente, resaltar al resto de la familia la importancia de ese ser para el hogar, adquirir con compromiso el cuidado, justificar las actitudes poco agradables del enfermo por su condición, soportar el agotamiento físico en su máxima expresión que los podría llevar a la depresión, controlar la inconformidad por los pocos recursos que se tiene para el manejo de la enfermedad, entre otros elementos que como se evidencian condicionan en gran proporción diferentes áreas vitales del cuidador.

Para hablar del concepto de cuidador es necesario remitirse a la familia, puesto que Colliére citado por Isla (2000)[3] argumenta que cuidar es un acto propio de supervivencia y afiliación social, en el cual surgen elementos para el autocuidado y a otros semejantes, con persistencia, preparación para conciliar el bienestar, la readaptación después de crisis, singulariada y apoyo.

Generalmente el concepto de cuidados se le atribuye únicamente a los equipos de enfermería, de acuerdo con Mauksch, (1973) en el texto sobre “el paciente en el entorno hospitalario” planteó que el objetivo de los cuidados no solo era el área de salud física si no que además el bienestar del paciente; aclaró también que el cuidado necesariamente podría ser proporcionado por no profesionales de la salud encargados de la custodia y apoyo personal.

A estos cuidadores se les denomina informales de acuerdo con Parraga (2005) (entendidos como los no profesionales del área de la salud que se dedican al acompañamiento por convicción propia del cuidado del enfermo crónico), toman mayor participación según lo dicho por la autora Isla (2000)[4] en su articulo “El cuidador familiar. Una revisión sobre la necesidad del cuidado domestico y sus repercusiones en la familia”. En los 80s, cuando fue marcada la preocupación por utilizar adecuadamente de los recursos económicos, debido a un alto índice de envejecimiento en ciertas poblaciones. En adición, se observó que surgieron nuevas formas de composición familiar, creación de servicios de salud más complejos, disminución del malestar de la mujer por la sobrecarga de trabajo en el hogar, entre otras cuestiones.

A pesar de que algunos sistemas de salud tienen en cuenta aspectos para la evolución del tratamiento integral para paciente crónicos. El apoyo por parte de las familias a los cuidadores cercanos al dichas personas, en algunos casos es prácticamente inexistente. Puesto que hay cuidadores que resultan después del fallecimiento del enfermo; padeciendo la ausencia de la persona que durante algún tiempo requirió de su compañía y servicio.

Según Parraga (2005)[5] en su articulo “Y ¿quien cuida a los cuidadores? ” el proceso de enfermedad varía de acuerdo con la percepción del paciente sobre el sufrimiento y la manera cómo se adapta al proceso de enfermedad. Es decir podría ser un paciente activo si es el caso de aquellos que tratan de tomar las riendas de su padecimiento sin necesidad de culpabilizar a sus seres cercanos por lo sucedido.

En otro lugar, los pacientes pasivos, suele mostrarse como personas dependiente para centrar la atención de los demás sobre sí. Normalmente los cuidadores se ven obligados a restringir muchas de sus actividades por las demandas del tipo de paciente que acompañen. Por ende, las implicaciones de los cambios de sus roles sociales, el desgaste físico, psicológico y espiritual al ellos se ven sometidos. Los anteriores aspectos son criticados por el mismo autor, quien hace énfasis en la poca importancia que algunos equipos de salud, le proporcionan a los síntomas de ansiedad, aislamiento, trastornos del sueño, cansancio y malestar en general de dichos personajes.

En un articulo llamado “Cuidados informales” de Francisco de Rey & otro (1995)[6], señalan que los cuidadores informales, aparecen como agentes cercanos al paciente y tratan de enseñar hábitos saludables, propender por la resolución de las demandas del paciente, cuando necesite de su ayuda y hacerle sentir como persona viva hasta el momento de la muerte.

Para tratar de identificar las soluciones a esta forma minimizadora de reconocer la labor del cuidador, es indispensable según el autor Astudillo (…)[7], nombrar algunas de las necesidades esenciales para mejorar el bienestar del mismo según su articulo “Necesidades de los cuidadores del paciente crónico” Como por ejemplo: pobre manejo de información con referencia a la situación del paciente, los conflictos intrafamiliares por el incumplimiento de roles cotidianos, soledad en por la falta de apoyo, escucha de sus emociones, la adaptación a su nuevo estilo y sentido de vida. Los anteriores no se alejan de los síntomas que presentan personas que tienen un trabajo estresante, en un ambiente de alta presión, desgaste emocional desproporcionado y continuo; lo que se conoce como una especie de síndrome Burn-out.

Por otro lado Francisco de Rey & otro (1995)[8], describen las necesidades que enfrentan los mismos tales como la preparación técnica básica para la atención a los pacientes, adaptarse a las diferencias de edades y costumbres de quienes cuidan, recursos económicos para lidiar con las implicaciones que trae cada enfermedad y el tiempo que gastan en el acompañamiento.

En un articulo anteriormente propuesto “Cuidados informales” de Francisco de Rey & otro (1995)[9], señalan que la necesidad de acompañamiento las personas con enfermedades crónicas y/o terminales, no solo son sirven de apoyo a las dificultades relacionadas con la condición de dependencia que sufren los pacientes en las limitaciones físicas, sino que también les proporciona la conservación de su intimidad incluyendo la comodidad, espontaneidad, autoconfianza, autoimagen y autoestima. En complemento, los pacientes con mayores redes sociales están propensos a reducir sus síntomas psicológicos, permitiéndoles la adherencia a los tratamientos.

Según Astudillo A.[10] en un texto sobre “Las necesidades del cuidador del paciente crónico” para tratar de minimizar los aspectos que deterioran la calidad de vida del cuidador, es necesario encontrar motivaciones internas para continuar con el cuidado del paciente. Cuidar de sí mismo pero también del otro como un acto de buena voluntad, desarrollar habilidades de comunicación y escucha receptiva, conservar el optimismo, pese a las dificultades tratar de estar de buen humor, tratar de asumir los sucesos como retos en la vida, entre otros aspectos.

Perfil de los cuidadores informales

Diversas investigaciones han coincidido en afirmar y señalar que el hogar, es el espacio en el cual tanto familiares como pacientes prefieren para el cuidado de los enfermos terminales. Es imposible negar entonces como los cuidadores familiares o más comúnmente llamado informales se han convertido en un componente necesario de los cuidados paliativos.

El cuidado de las personas dependientes recae fundamentalmente en las familias;. No obstante, cuando se habla de cuidados en la familia es preciso tener en cuenta que la prestación de acompañamiento no es distribuído de manera equitativa entre todos los miembros de la familia. Es decir, existe un cuidador principal que se encarga del enfermo y en muchas ocasiones del resto de la familia. Es por ello, que se han hallado diversas investigaciones con el objetivo encontrar, cual es el perfil, las características principales y constantes de los cuidadores informales.

Estudios han mostrado que en el 70% de los casos el cuidador es el esposo (a), 20% hijo(a) y 10% amistades, 64% son mujeres; también se ha calculado que el 20% deja su trabajo y el 30% consume todos sus ahorros en la fase final de la vida del ser querido, pero mayoritariamente es una mujer la cuidadora y no es poco frecuente que se queje por la falta de ayuda de otros familiares. [11]

Se encuentra que un estudio realizado en Valencia (España) con un total de 215 cuidadores efectuado durante el año 2001, confirma el dato anterior, afirmando que el cuidador “tipo” es una mujer de 55 años, familiar de primer grado del paciente, con estudios primarios, inmersa en una familia normofuncional, y con buen apoyo social. Este mismo estudio ha planteado que como principales sentimientos de malestares psíquicos en estos cuidadores se encuentra la ansiedad en un 32%, la depresión en un 22% y el esfuerzo con un 11%; encontrándose como factores predictores o causantes de estos malestares, la dependencia física del paciente, el nivel de deterioro mental del mismo, el menor apoyo social dado al cuidador y la gran cantidad del tiempo de cuidado.[12]

El cuidador promedio realiza la actividad de cuidado durante aproximadamente todo el día, las principales razones que motivan el cuidado son: en primer lugar el cariño, en segundo lugar el deber, y como tercer lugar la obligación.[13]

Calidad de vida y principales necesidades de los cuidadores informales.

La carga que asumen los cuidadores depende de diversas variables dentro de las cuales se encuentra el apoyo social y las ayudas con las que cuenta. Normalmente el cuidador principal ve alterado el desarrollo normal de su vida, el cuidado frecuentemente es percibido como una carga, como un alto grado de perturbaciones o cambios en diversos aspectos de la vida del cuidador. Se han identificado varios problemas, necesidades e impactos sobre la salud del cuidador; situaciones de aislamiento social, dificultades en las relaciones interpersonales y pérdida de libertad personal son algunas de ellas.[14]

El cuidado de una persona dependiente pone a prueba a todo el ámbito familiar, pues se trata de una situación que por sus características aflora los nervios, las tensiones y la disminución en la comunicación recayendo con mayor medida sobre el cuidador principal; es por esto que la salud de los cuidadores va a depender directamente del tipo de cuidado, de la intensidad, de la pérdida de autonomía, de funcionalidad del paciente, y del periodo de tiempo que dure la sobrecarga, debido a esto comienzan a aparecer síntomas físicos tales como: dolores musculo-esqueléticos, cefaleas, molestias digestivas y cansancio físico, alteraciones en el ciclo de vigilia-sueño y nerviosismo; es posible además, que los cuidadores incrementen el uso de tóxicos como lo es el consumo de alcohol, el tabaco, y fármacos como ansiolíticos y depresivos. Todos estos signos en la salud de los cuidadores se definen como: “el síndrome del cuidador” y existen unas escalas encargadas de medir la intensidad y perturbación de estos síntomas dentro de las más utilizadas en el medio se encuentra la de Zarit y Zarit (1985) [15]

Los problemas de salud que padecen los cuidadores muchas veces son consecuencias de un descuido en su propia atención personal. El cuidado de un enfermo terminal puede absorberlo de tal forma que olvide incluso las posibles enfermedades que padece, abandonando muchas veces sus propios tratamientos y controles médicos. La alimentación pasa a ser errática y descompensada, por falta de tiempo o porque asimila modelos dietéticos propios de la persona que cuida. Los horarios de alimentación se vuelven desordenados y a veces escasos por falta de organización y tiempo. Las horas para dormir se reducen en muchas ocasiones por la atención que demanda la persona enferma. El cuidador se ve obligado a levantarse continuamente y es incapaz de conciliar el sueño por la sensación de inseguridad que le da el estado de salud delicado de la persona bajo su cuidado.[16]

La enfermedad médica llamada “desgaste” no tiene una definición clara en medicina, pero sí ha sido definida como una enfermedad psicológica y cada vez es más reconocida por las personas que ejercen el cuidado de otras, el nombrado “desgaste” no tiene sólo repercusiones en la dimensión física de la salud, sino además en la salud mental; ésta dimensión también se ve bastante aporreada en los cuidadores; un estudio realizado con cuidadores del hospital la Paz de Madrid; confirma que los síntomas como ansiedad y depresión son bastante comunes entre ellos, al hacerse una correlación entre síntomas psicológicos de paciente-cuidador, se encuentra que un 15.7% de los pacientes puntúan positivo para ansiedad y depresión y por parte de los cuidadores los resultados son bastante alarmantes pues un 37% de ellos obtiene una alta puntuación en ansiedad, es decir mucho más que los pacientes y un 10% puntua alto en depresión.[17] La fuerte correlación descubierta entre los pacientes y cuidadores deja ver como el estado de ánimo del paciente influye directamente en el estado de ánimo de los cuidadores, de tal manera que si el paciente muestra síntomas de ansiedad y depresión es altamente posible que el cuidador también padezca de estos síntomas.

Del anterior estudio se puede reafirmar entonces la alta prevalencia de los síntomas de ansiedad y depresión en los cuidadores, es importante mencionar además como la presencia de metástasis en los pacientes oncológicos está también íntimamente relacionada con los síntomas psicológicos en los cuidadores.[18] Es decir; a medida que aumenta la gravedad de la enfermedad, los cuidadores experimentan niveles más altos de depresión de esta manera reflejando la situación de los pacientes. Se refuerza entonces la impresión clínica de que una enfermedad que amenaza la vida representa un gran desafío para la estabilidad emocional y cognitiva no sólo de los pacientes, sino además de toda su familia sobre todo en aquellos cuidadores en los que recae la responsabilidad principal.

La dimensión laboral y social también se ve afectada con cambios fuertes y fundamentales sobre los cuidadores; es factible que el cuidador principal tenga que abandonar en muchas ocasiones el empleo; es claro que cuidar a una persona dependiente implica renunciar a posibilidades económicas, salidas, encuentros y reuniones sociales, restringe las relaciones interpersonales y limita la libertad personal.[19]

El afrontamiento en los cuidadores

Según Pearlin y Skaff se han identificado tres maneras de afrontamiento ante las situaciones presentadas en los cuidados de un paciente, estos tres tipos de afrontamiento influyen directamente en la calidad de vida y salud de los cuidadores y son:

-Afrontamiento a los problemas: son aquellas estrategias utilizadas ante las dificultades concretas de las situaciones de cuidado.

-Afrontamiento cognitivo: el manejo de las distintas maneras de entender las situaciones de estrés.

-Afrontamiento emocional: el control de los distintos sentimientos que generan estas situaciones.

Otras estrategias de afrontamiento utilizadas por los cuidadores es la búsqueda de información y solución de problema; mantenerse informados acerca del diagnostico de su familiar y la creación de planes de acción para el cuidado de la enfermedad. Pedreira y Palanca (2001) plantean que en la fase del diagnostico de la enfermedad, generalmente el cuidador realiza la búsqueda de información, como forma de adquirir cierto control sobre la misma. Las formas de afrontamiento dependerán directamente del tipo de personalidad del cuidador; sin embargo factores tales como: historia psiquiátrica, personalidades ansiosas, perdidas múltiples, dificultades económicas, falta de soporte y/o apoyo social y familiar están fuertemente asociados a pobres niveles de afrontamiento por parte del cuidador y al aumento de respuestas desadaptativas o mecanismos de afrontamiento negativos tales como: aislamiento emocional o evitación.

Scott, Roberto y Hutton (1986) fueron autores que se encargaron de estudiar acerca del apoyo familiar, instrumental y emocional de cuidadores principales y los datos obtenidos confirmaron que el apoyo familiar estaba directamente relacionado con los esfuerzos adaptativos o desadaptativos de la persona; es decir, cuando el cuidador percibía apoyo eficaz hacían más esfuerzos para adaptarse y hacer frente a la situación. Por el contrario aquellos cuidadores que no percibían apoyo experimentaban mayores sentimientos de carga. [20] Según Fiore et (1983) para los cuidadores los aspectos más molestos del apoyo son: recibir un mal concejo, no obtener respuesta a una petición y no ser ayudados en la resolución de un problema cuando lo piden. Y en sumatoria a lo anterior Pearlin, Mullan, Semple y Skaff (1990) encuentran que los conflictos al interior de la familia es uno de los principales factores de estrés para los cuidadores, y que estos conflictos no están necesariamente relacionados a un falta de apoyo familiar.

CONCLUSIONES

Se concluye que un cuidador experimenta eventos positivos y negativos en su vida en cuanto al cuidado que ejerce, y la evolución del paciente. Por lo tanto, un entorno favorable o desfavorable, influirán en la manera en la que el cuidador le hará frente a esta situación. Es indispensable la construcción de un protocolo de cuidados por parte del sistema de salud, para el paciente enfermo así como para el cuidador mismo. Reconociendo que la mayoría de los cuidadores se muestran poco críticos ante las ayudas recibidas por parte por parte del sistemas formal de cuidados; se debe tener en cuenta en el sistema de salud los aportes que estas personas le proporcionan a los enfermos [21]

  • La responsabilidad y distribución del cuidado entre los miembros de la familia es diferencial, lo que implica una desigualdad de género, puesto que la atención informal es asumida principalmente por las mujeres.
  • Las principales necesidades y problemas de los cuidadores se relacionan con la ansiedad, la depresión, el estrés y la irritabilidad, llegando en conjunto con síntomas físicos tales como: cansancio, dolor de espalda, incapacidad para conciliar el sueño, y otros cambios importantes tales como: menos tiempo libre, reducción en la economía, alteración en la vida familiar, entre otros.
  • Los resultados de los estudios anteriores confirman la importancia de considerar a los cuidadores como una población de alto riesgo en cuento a morbilidad psiquiátrica. Surge entonces la necesidad de que los programas de atención a pacientes con enfermedades terminales reconozcan las principales problemáticas y carencias de los cuidadores no profesionales con el fin de subsanarlas, dada la importancia que significan estas personas para los mismos programas.
  • Es indispensable brindar apoyo social y ayuda adecuada para estos cuidadores, el hecho de sentirse acompañados, de saber que no se encuentran solos con la responsabilidad del cuidado, hará que sus angustias, ansiedades, y carga física se merme. Posibilitándoles así una mejoría en su calidad de vida.
  • Las formas de afrontamiento utilizadas por los cuidadores dependerán directamente del tipo de personalidad del cuidador y factores tales como: historia psiquiátrica, personalidades ansiosas, perdidas múltiples, dificultades económicas, falta de soporte y/o apoyo social y familiar están fuertemente ligadas a respuestas desadaptativas como el aislamiento emocional, el estrés y la evitación.
  • Los principales factores de malestar del cuidador son la mayor dependencia física, el deterioro mental del paciente, el menor apoyo social, y el mayor tiempo de cuidado.

REFERENCIAS.

[1] Parraga Díaz Mateo. Revista: Enfermería Global. Y…¿Quién cuida a los cuidadores? 2005. N° 6. ISSN 1695-6141. Murcia. www.um.es/eglobal/. Pág., 1-5.

[2] Isla Pera, Pilar. En línea: http:// hdl.handle.net /10045 /5122. Cuidador Familiar. Una revisión sobre la necesidad del cuidado doméstico y sus repercusiones en la familia. 2000. Editor, Concejo de Enfermería de la comunidad Valenciana. CC- N° 07-08. Año IV (1 y 2). P, 187-194.

[3] Ibíd. P, 191.

[4] Ibíd. P, 189.

[5] Ibíd. P, 2.

[6] Francisco de Rey, Cristina & Mazarrasa Alvear Lucia. Revista: Rol de enfermería. Cuidados Informales. 1995. N° 202. Pág., 61-65.

[7] Astudillo A. Wilson & Mendinueta Carmen. Fuente de información no identificada. Texto sobre: necesidades de los cuidadores del paciente crónico.

[8] Ibíd. P, 64.

[9] Ibíd. P, 62.

[10] Astudillo A. Wilson & Mendinueta Carmen. Fuente de información no identificada. Texto sobre: necesidades de los cuidadores del paciente crónico.

[11] Liliana Araya C. Marcia Guamán R. Claudia Godoy F. Estrés del cuidador en un enfermo terminal. Tendencias en Salud Publica, 2006

[12] Ms. Moral serrano, J. Juan Ortega, M.J. López Matoses y P. Pellicer Magraner. Perfil y riesgo de morbilidad psíquica en cuidadores de pacientes ingresados en su domicilio. Hospital Francesc de Borja. Valencia (España) 2003

[13] Bibiana Rodriguez, Estela Diaz, Olga Pascual. Rev ROL Enf . Cuidadores informales, necesidades y ayudas. 2001.España

[14] Bibiana Escudero Rodríguez, Rev Rol Enfe. El sistema formal de cuidados, consecuencias de su visión de los cuidadores informales, España. 2006

[15] Bibiana Escudero Rodríguez, Rev Rol Enfe. El sistema formal de cuidados, consecuencias de su visión de los cuidadores informales, España. 2006

[16] Liliana Araya C. Marcia Guamán R. Claudia Godoy F. Estrés del cuidador en un enfermo terminal. Tendencias en Salud Publica, 2006

[17] B.Rodriguez Vega, A.Ortiz Villalobos, A. Palao Terrero, C. Avendillo, A. Sanchez-Cabezuso, C.Chinchilla, Sintomas de ansiedad y depresión en un grupo de pacientes oncológicos y en sus cuidadores. Departamento de Psiquiatría, Hospital de la Paz. Madrid (España). 2002

[18] ibíd.

[19] J.M Argimon, E. Limon y T. Abós. Sobrecarga y calidad de vida de los cuidadores informales de pacientes discapacitados. Fundacion Jordi Gol Gurina. Barcelona, España.

[20] Apoyo y nivel de sufrimiento, universidad de Antioquia, biblioteca de enfermería.

[21] Escudero Rodríguez Bibiana, Díaz Álvarez Estela, Pascual Cortes Oiga; Rev ROL Enfe. Cuidadores Informales necesidades y ayudas, 2001 España.

totem

La identificación de la exposición de los dos pueblos de subsistencia en Alaska al cambio climático utilizando el conocimiento ecológico tradicional.

Problemáticas: en el Ártico, está cambiando el clima dramáticamente, elevando la importancia de determinar el riesgo de exposición para las personas; ya que algunas áreas hacen más vulnerable a las comunidades y por ende esto puede generar algún impacto en la adaptación a los programas del gobierno.
Objetivos: Comparar la información valorada de los reportes sobre el cambio climático en el Ártico. Aprender y compartir el conocimiento tradicional ecológico de los indígenas de Alaska.

Sujetos: Savoonga y Shaktoolik comunidades aborígenes de Alaska.
Aspectos interesantes: conocimiento tradicional ecológico del cambio climático, prácticas occidentales, actividades de subsistencia.

Conclusión: El conocimiento tradicional ecológico de los indígenas es un complemento para los reportes del clima científicos. Además el conocimiento tradicional ecológico suele ser más común para compartir información social y local de las condiciones del clima, soportado por el conocimiento multi-generacional pasado a través de los mayores, en actividades de casa y actividades de recolección. El conocimiento tradicional ecológico es una representación unificada de los cambios sociales y biofísicos del clima.

Bibliografía: Ignatowski, J. A., & Rosales, J. (2013). Identifying the exposure of two subsistence villages in Alaska to climate change using traditional ecological knowledge. Climatic change, 121(2), 285-299.

caribou

Estudio del conocimiento Inuit del cambio climático en Nunavik, Quebec: un método con enfoque mixto.

Problemáticas: basado en los reportes del cambio climático, se da reconocimiento al conocimiento científico como fuente de confiabilidad. A pesar del conocimiento ecológico tradicional, que los indígenas tienen a cerca de los cambios no tiene la misma validez que método el científico. Las comunidades indígenas están vivenciando los cambios ambientales de manera directa, haciéndoles mucho más vulnerables.

Objetivos: documentar el conocimiento indígena del cambio climático con respecto al impacto, y la falta de utilización del conocimiento indígena en la construcción de políticas.
Sujetos: Umiujaq, Kangiqsujuaq y Kangiqsualujjuaq de Quebec- Canada.

Aspectos interesantes: conocimiento tradicional ecológico de los mayores, evidencias empíricas del cambio climático.

Conclusión: los cambios observados se basaron en 6 aspectps básicamente, cambios en las estaciones y el agua; abundancia y distribución de árboles, hierbas, musgos, arbustos; cambios en el medio ambiente con la influencia de plantas en crecimiento; modificación en los paisajes; insectos en abundancia y nuevos emergiendo; factores humanos relacionados con el cambio climático (rutas de viajes, actividades tradicionales).

Bibliografía: Cuerrier, A., Brunet, N. D., Gérin-Lajoie, J., Downing, A., & Lévesque, E. (2015). The Study of Inuit Knowledge of Climate Change in Nunavik, Quebec: A Mixed Methods Approach. Human Ecology, 43(3), 379-394.

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El impacto del desarrollo económico en la bahía de James.

Problemáticas: Existen muchos proyectos que desarrollaron aspectos del pasado y futuro sobre el proyecto de James Bay, pero no acerca de la información los impactos en el pasado basados en el punto de vista de los Tallymen Crees-, teniendo en cuenta que cabe la probabilidad de extender el proyecto de desarrollo.
Objetivos: Examinar el impacto económico del proyecto James Bay desde la visión de los Tllymen- Cree
Sujetos: Tallymen- Cree de Canada.

Aspectos interesantes: manejo de la sostenibilidad económica desde el enfoque de los Tallymen, hidro-poder, cultura Cree, explotación de recursos naturales, degradación ambiental, líneas de trampa, transmisión cultural y (TEK) Traditional Ecological Knowledge.

Conclusión: Desde la visión de los Cree Tallymen sus manera de manejar la división entre los terrenos para la caza, destruía menos el medio ambiente en comparación con lo que hace el proyecto James Bay con los recursos naturales. Además afecta de manera negativa la habilidad de los Tallymen de administrar recursos naturales y su respeto en sus comunidades indígenas.

Bibliografía: Whiteman, G. (2004). The Impact of Economic Development in James Bay, Canada The Cree Tallymen Speak Out. Organization & Environment, 17(4), 425-448.

Sigmund Freud

Obras de Freud

  • Recorrido de la técnica
  • Aportes en cuanto a conceptos Freud
  • Nuevos desarrollos

I.

Freud en su “presentación autobiográfica” permite conocer y comprender, el recorrido que realizo para construir su teoría psicoanalítica.

Freud participo en el laboratorio de fisiología de Ernst Brucke, de la mano con los asistentes de este, Sigmund Exner y Ernst Fleisch Von Marxow. Brucke le propuso la tarea referida a la histología del sistema nervioso.[1] (pag 9).

En 1881 se doctoro en medicina y no le atraían las disciplinas realmente medicas, con excepción de la psiquiatría. En 1882 Brucke le indico como objeto de investigación la medula espinal de uno de los peces inferiores y ahora pasaba al sistema nervioso central del ser humano. Al comienzo escogió como único objeto de estudio la medulla oblongada.

Publico algunos pequeños trabajos sobre el trayecto de las fibras y su origen nuclear en la medulla oblongada. Meynert, le propuso consagrarse de manera definitiva a la anatomía del encéfalo, Freud se negó. Tuvo en cuenta las exigencias económicas e inicio el estudio de las enfermedades nerviosas. Prestó servicio como médico interno y publico varios estudios casuísticos sobre enfermedades orgánicas del sistema nervioso, se familiarizo en este campo, fue el primero en Viena en enviar a la autopsia un caso con el diagnostico de polineuritis aguda. Acerca de la neurosis, no sabía nada.

En 1885 recibió el cargo de docente adscrito en neuropatología en merito a sus trabajos histológicos y clínicos. Viajo a Paris e ingreso como alumno a la Salpetrière. Se ofreció a traducir las conferencias de Charcot al alemán y así tuvo participación plena en todo cuanto ocurría en la clínica. De lo que vio junto a Charcot, lo que le causo la máxima impresión fueron sus últimas indagaciones acerca de la histeria.

Antes de regresar a Viena se detuvo en Berlin para obtener algunos conocimientos acerca de las enfermedades comunes de la infancia. Publico varios trabajos de mayor aliento sobre las parálisis encefálicas unilaterales y bilaterales de los niños.

Se intereso en 1184 a solicitar a la casa Merck cocaína y a estudiar sus efectos fisiológicos. En 1886 se instalo en Viena como especialista en enfermedades nerviosas.)

En 1886 presento ante la Sociedad de Medicina un caso de hemianestesia histérica clásica en un varón. Se retiro de la vida académica y de la Sociedad de Medicina. [2]

En principio su arsenal terapéutico comprendía solo dos armas, la electroterapia y la hipnosis. Dejo de lado el aparato eléctrico (averiguo que lo que había juzgado decantación de una observación exacta era una construcción fantástica). De manera enteramente natural, en los primeros años de su actividad medica, y sin tomar en cuenta métodos terapéuticos mas contingentes y no sistemáticos, la sugestión hipnótica se convirtió en su medio principal de trabajo (ello implicaba renunciar al tratamiento de las enfermedades nerviosas orgánicas) más tarde descubriría los defectos de ese procedimiento, por el momento solo tenía dos motivos de queja, el primero, que no se conseguía hipnotizar a todos los enfermos, el segundo, que no era posible poner al individuo en un estado de hipnosis tan profunda como se habría deseado. Con el propósito de perfeccionar su técnica hipnótica viajo en 1889 a Nancy.[3]

II.

Practico la hipnosis para la sugestión hipnótica y también, para explorar al enfermo con relación a la historia genética de su síntoma. Empezó a rebatir las indagaciones de Breuer con sus propios pacientes. Visito Bernheimer en 1889 y esto le demostró las restricciones de la operatividad de la sugestión hipnótica (en los años siguientes hallo corroboraciones en todos los casos de histeria accesibles a ese tratamiento). En 1893 publico con Breuer una comunicación preliminar “Sobre el mecanismo psíquico de fenómenos histéricos”, a la que siguió en 1895, su libro “Estudios sobre la histeria” (este no pretende dilucidar la naturaleza de la histeria, sino meramente iluminar la génesis de sus síntomas). Breuer llamo catártico al procedimiento de ambos, y Breuer se retiro de esta comunidad de trabajo.[4]

La teoría que había logrado edificar era todavía muy incompleta, apenas se había rozado el problema de la etiología: la pregunta por el terreno en que nace el proceso patógeno. Una experiencia en rápido aumento demostraba que tras los fenómenos de la neurosis no ejercían una acción eficaz excitaciones afectivas cualesquiera, sino regularmente de naturaleza sexual: o conflictos sexuales actuales o repercusiones de vivencias anteriores. Escribió en 1914 la “contribución a la historia del movimiento psicoanalítico”.

Fue más allá de la histeria y empezó a explorar la vida sexual de los llamados “neurasténicos”. Encontró que en todos estos enfermos existían graves desvirtuaciones de la función sexual. Distinguió dos tipos y cada uno de estos tipos correspondía a una diversa anormalidad de la vida sexual como factor etiológico. Discernió la neurosis como perturbaciones de la función sexual las llamadas neurosis actuales como expresión toxica directa, y las psiconeurosis, como expresión psíquica de tales perturbaciones.[5]

El estudio de las formas de la neurosis común tuvo otra consecuencia a saber que modifico la técnica de la catarsis. Abandono la hipnosis y procuro sustituirla por otro método, pues quería superar la limitación del tratamiento a estados histeriformes.[6]

III.

Con el cambio de técnica también se modifico el aspecto del trabajo catártico. La observación le respondió a una pregunta que se planteo ¿a qué se debía que los enfermos hubieran olvidado tantos hechos del vivenciar…? y encontró que todo lo olvidado había sido penoso de algún modo. Para volver a hacerlo consciente era preciso vencer en el enfermo algo que se resolvía contra ello, uno debía gastar su propio esfuerzo deliberado.

El conflicto anímico así generado seguiría esa trayectoria las dos magnitudes dinámicas llamadas conscientes pulsión y resistencia”. En la neurosis y por razones desconocidas el conflicto había hallado otro desenlace: la represión. La tarea terapéutica debió entonces concebirse de otro modo, su meta ya no era la “abreaccion” del afecto atascado en vías falsas, sino el descubrimiento de las represiones y su relevo por operaciones del juicio que podían desembocar en la aceptación o en la desestimación de lo rechazado en aquel momento. Designo al procedimiento de indagación y terapia no ya catarsis, sino psicoanálisis. Se puede partir de la represión como de un centro y poner en conexión con ella todas las piezas de la doctrina psicoanalítica.

Para el, todo lo psíquico era en principio inconsciente, la cualidad consiente podía agregársele o faltar. [7]

Extrajo de las experiencias las conclusiones correctas, a saber que los síntomas neuróticos no se anudaban de manera directa a vivencias efectivamente reales, sino a fantasías de deseo, y que para la neurosis valía mas la realidad psíquica que la material. No creía el sugerir a los pacientes esas fantasías de seducción en ellas se topo por primera vez con el complejo de Edipo.

Para la concepción psicoanalítica, aun las perversiones mas raras y repelentes se explican como exteriorización de pulsiones parciales sexuales que se han sustraído del primado genital y salen a la caza de la ganancia del placer como en las épocas primordiales del desarrollo libidinal vale decir de manera autónoma.

La otra de las supuestas aplicaciones se justifica por referencia a la indagación psicoanalítica, que muestra que todas esas mociones tiernas de sentimiento fueron originariamente aspiraciones sexuales en sentido pleno, luego “inhibidas en su meta” o “sublimadas” y por otra parte en ese carácter influible y desviables de las pulsiones sexuales estriba su aplicabilidad a múltiples logros culturales a los que prestan las mas sustantivas contribuciones. [8]

 

IV.

Las doctrinas de la resistencia y de la represión de lo inconsciente, del valor etiológico de la vida sexual y de la importancia de las vivencias infantiles son los principales componentes del edificio doctrinal del psicoanálisis. La primera práctica de vencer la resistencia mediante el esforzar y asegurar, se la reemplazo por la “asociación libre, mediante un pedido de sinceridad en la comunicación era la premisa de la cura analítica (regla psicoanalítica fundamental).

Aclarándole que esto precisamente será un buen comienzo para la cura analítica; para que dicha estructura pueda darle utilidad al método que la caracteriza (la asociación libre) se cree que la función es “aportar a la conciencia el material reprimido y mantenido lejos de ella por medio de resistencias”

Para que la resistencia manifieste lo reprimido, se podrá dar de dos formas, por un lado “mediante aquellas objeciones críticas a las que está dirigida la regla psicoanalítica fundamental…..la resistencia halla otra expresión”, es decir, hay un malestar en la conciencia de persona por elementos guardados en el inconsciente que persisten pero trasformados o trasfigurados en otros. Y por el otro “conseguirá que al analizado nunca se le ocurra lo reprimido mismo;…mientras mayor sea la resistencia, mas distanciada..estará la ocurrencia sustantiva comunicada”, significaría entonces que la persona por su evitación a ser descubierto y al enfrentamiento con su malestar realiza pocas asociaciones alusivas a sus represiones.[9]

Al comentar la importancia de la resistencia dentro de esta hay otra perspectiva que se deriva de la misma y que considerablemente es la determinante de generar un vínculo afectivo negativo o positivo entre el paciente y el analista (la trasferencia). Definida como un “fenómeno humano universal, decide sobre el éxito de cada intervención médica y aún gobierna en general los vínculos de una persona en su ambiente humano….de ella se discierne… el factor de sugestionabilidad”

hace referencia a otro carácter también importante “su arte interpretativo”. Para desarrollar esta parte de la tesis Freudiana es necesario saber de la publicación del libro la interpretación de los sueños: 1900 que nace como una mirada hacia la importancia de los sueños en el estado anímico del soñante “sueño manifiesto”.

El análisis como tratamiento busca tomar parte en los dos con el fin de analizar tanto lo consciente como lo inconsciente del analizado y además pretende analizar desde lo normal y no solamente lo psicopatológico[10].

V.

En este capitulo Freud introduce a los autores mas representativos para el desarrollo del psicoanálisis como también los mas inaportantes en el mismo. Primero resalta al D.r Breuer que le sirvió de base para la formación de la teoría pero del cual debió separarse luego por algunas críticas que él no consideraba oportunas a tener en cuenta. Luego en Viena 1906, C. G. Jung y otras personas se comienzan a interesar por el psicoanálisis; pero por ciertas influencias críticas al método psicoanalítico en la comprensión de los términos sexualidad infantil, introducidos en la época hicieron que Jung desviara su interés por el psicoanálisis como tal y al realizar una “reinterpretación de la consideración de la sexualidad infantil y del complejo de Edipo, así como la necesidad de análisis de la infancia.”, calificado esto por Freud como una represión erróneamente sexualizada.

Otro evento que contribuyó al desarrollo fue en 1909 cuando visitó Freud una universidad de los E.U con el fin de dar conferencias a cerca del psicoanálisis y logró gracias a Stanley Hall y James J.Putnam introducir algunos cursos de psicoanálisis en el nuevo mundo, el cual en ese entonces se encontraba gobernado por la psicología conductista[11].

En 1915 intento un modo de abordaje al que llamo metapsicologia, en este cada proceso anímico es apreciado siguiendo las tres coordenadas de la dinámica, la tópica y la economía.

En 1293 inicio la tarea de desarrollar una articulación del aparato animio sobre la base de la apreciación analítica de los hechos patológicos, descomponiéndolo asi en un yo, un ello y un super yo, fue entonces cuando desarrollo su trabajo sobre “el yo y el ello”.[12]

VI.

Dado al éxito y el reconocimiento de “la interpretación de los sueños”, el psicoanálisis ha traspasado fronteras de una disciplina puramente medica.

Referido al inconsciente sostuvo una explicación sobre este, Freud dijo que “el hecho de que el héroe pecara sin saberlo y contra sus propósitos era, evidentemente la expresión correcta de la naturaleza del inconciente”[13]

En 1925 publico “el chiste y su relación con lo inconciente”, descubrió que la esencia del chiste residía en sus recursos técnicos, pero a la vez coincidían con las modalidades del trabajo del sueño a las cuales llamo condensación y desplazamiento.

Caracterizo la neurosis obsesiva como una religión privada deformada y al a religión como una neurosis obsesiva universal. Investigo los vínculos entre la prohibición tabú, formas en que surgen las primeras restricciones morales y el sentimiento de ambivalencia, por tanto descubrió el sistema universal primitivo del animismo, luego se intereso por el totemismo, se baso en los dos contenidos del complejo de Edipo: el de eliminar al padre y tomar a la madre como mujer. [14]

Referencias
[1] FREUD, Sigmund. Obras completas, vol. XX. Buenos Aires: Amorrortu editores, 1925-26. Pag.301.(9).

[2] Ibid. P.10-15.

[3] Ibid. P.16-17.

[4] Ibid.p.22.

[5] Ibid.p.24.

[6] Ibid.p.26-27.

[7] Ibid.p.28-30.

[8] Ibid.p.36-37.

[9]9.Ibid.p.38-39.

[10]Ibid.p.39-43.

[11]Ibid.p.45-49.

[12] Ibid.p.55.

[13]Ibid.p.58-59.

[14] Ibid.p.61-62.